Un texto principal sobre la naturaleza y los fines de la Doctrina Social de la Iglesia es el numero 41 de la Carta Encíclica Sollicitudo rei socialis (30 de diciembre de 1987) de san Juan Pablo II. Teniendo presente que el Magisterio eclesial cuenta con el “conjunto de principios de reflexión, criterios de juicio y directrices de acción” propuestos por la Doctrina Social de la Iglesia y que la misma se ocupa de cuestiones  que “son ante todo morales” y que ella “no es, pues, una ‘tercera vía’  entre el capitalismo liberal y el colectivismo marxista, y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente sino tiene una categoría propia”, afirma el papa polaco respecto de la misma Doctrina Social de la Iglesia que “no pertenece al ámbito de la ideología sino al de la teología y especialmente al de la teología moral”. Podría agregarse, en el mismo sentido, la teologìa moral “social”.

Teniendo en cuenta lo dicho, nos interesa señalar, sumariamente, algunas afirmaciones germinales que pueden seguirse de la aplicación de la noción de Sacra Doctrina en la Suma de Teología de santo Tomás de Aquino en S. Th. I, q. 1 a la Doctrina Social de la Iglesia. En esta cuestión está presente aquello que se ha denominado “estatuto epistemológico”. No nos interesa, ahora, estudiar, explicar y profundizar esta noción.

El Aquinate, en los 10 artículos de S. Th. I, q. 1, se ocupa de los siguientes problemas: la necesidad de la Sacra Doctrina (a. 1); la Sacra Doctrina como ciencia (a. 2); la unidad de la Sacra Doctrina como ciencia (a. 3); la Sacra Doctrina como ciencia teórica y práctica (a. 4); la superioridad de la Sacra Doctrina respecto de las otras ciencias (a. 5); la Sacra Doctrina como sabiduría (a. 6); Dios como sujeto de la Sacra Doctrina (a. 7); la Sacra Doctrina como ciencia argumentativa (a. 8) y los fundamentos de la Sagrada Escritura de la Sacra Doctrina (a. 9-10).

Como puede apreciarse, la aplicación de la noción de Sacra Doctrina a la Doctrina Social de la Iglesia resulta, en algún sentido, inagotable. No puede ofrecerse una idea acaba en una breve nota. No obstante, nos interesa destacar los siguientes puntos:

1. Respecto de la necesidad de la Doctrina Social de la Iglesia, conviene tener presente la justificación que santo Tomás de Aquino hace de la Sacra Doctrina debido a su vínculo esencial con el designio salvífico de Dios. En este sentido, resulta fundamental destacar que la Doctrina Social de la Iglesia es “instrumento de evangelización”, como, entre otros pontífices, ha recordardo, en más de una ocasión, san Juan Pablo II (cf., por ejemplo, el nùmero 54 de la Carta Encíclica Centesimus Annus del 1º de mayo de 1991).

2. Respecto de la Doctrina Social como ciencia o, si se prefiere, la Doctrina Social de la Iglesia y la “cuestión epistemológica”, digamos, solamente, que resulta un desafío intelectual interesante explicar de qué manera puede predicarse la locución “Doctrina Social de la Iglesia” tanto del Magisterio eclesial como de los autores que se han ocupado de la misma.

3. Respecto de la Doctrina Social de la Iglesia en la unidad de la Teología como ciencia, cabe nuevamente observar, como afirmación a desarrollar, que la perspectiva formal es la divina sobrenatural.

4. Respecto de la Doctrina Social de la Iglesia como ciencia teórica y práctica, se abre el gran capítulo de la relación entre contemplación/teoría y la praxis cuya conducción debe responder a la naturaleza propia del orden social y a los principios de reflexión, tanto sobrenaturales como naturales.

5. Respecto de la superioridad de la Doctrina Social de la Iglesia como Sacra Doctrina sobre las otras ciencias que se ocupan de lo social, conviene apuntar que, esta superioridad se da tanto en la instancia especulativa como práctica. Al fin de cuentas, ella se justifica por la formalidad específica de la consideración que formula la Sacra Doctrina y su finalidad salvífica.

6. Respecto de la Doctrina Social de la Iglesia como sabiduría conviene remarcar, y nunca resultará superfluo hacerlo en días en lo que se seculariza la naturaleza de la misma doctrina, la mirada sobrenatural y la finalidad anexa vinculada a la historia de la salvación que es propia de la Sacra Doctrina.

7. Respecto de Dios como fin último de la Doctrina Social de la Iglesia, nos ubicamos en la misma línea argumentativa en favor de su carácter sacro. La Doctrina Social de la Iglesia es instrumento de evangelización en orden a la consecución de la bienaventuranza eterna.

8. Respecto del carácter argumentativo de la Doctrina Social, debe recordarse -sin resultar exhaustivos en el desarrollo de este concepto-, que ella reflexiona, como se dijo arriba, a partir de los principios de orden revelado y natural. En el mismo sentido, el carácter paradigmático de la obra del Aquinate es un faro seguro que la Iglesia ha prescripto a lo largo de los siglos sin interrupción.

9. Por último, respecto de la Doctrina Social de la Iglesia y la Sagrada Escritura, debe decirse que la Palabra divina es el “alma de la teología”, como ha recordado la Constitución Dogmática Dei Verbum (18 de noviembre de 1965) del Concilio Vaticano II en el nùmero 24 en el contexto de la Tradición apostólica, de acuerdo al mismo documento conciliar en los números 8 y 9.

Como puede apreciarse, la aplicación de la noción de Sacra Doctrina de acuerdo a santo Tomás de Aquino a la Doctrina Social de la Iglesia se trata de un asunto inagotable en que, si se repiten las nociones, es debido, entre otros motivos, al carácter orgánico del Catolicismo.

Valga este apunte de ideas como primera aproximación al tema.

Por Germán Masserdotti
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