El año pasado con motivo de la visita del papa Francisco nos ocupamos de este lejano país de Oceanía, cuya inmensa mayoría es cristiana y de un proyecto de reforma constitucional, que se ha concretado, pese al poco entusiasmo con el que fue acogido por los obispos católicos

Por InfoCatólica de hoy, 29 de marzo nos enteramos que el proyecto se ha concretado y la noticia se titula así: “Papúa Nueva Guinea es oficialmente cristiana. Es un hecho histórico”.

El informe dice que el 12 de marzo, el Parlamento de Papúa Nueva Guinea aprobó una importante modificación en el preámbulo de la Constitución del país, que marca un giro significativo en la forma en que la nación se define a sí misma desde el punto de vista espiritual. El nuevo texto reconoce explícitamente a la Santísima Trinidad como fundamento de la identidad nacional y del ejercicio del poder político. Y a partir de ahora afirma: “Reconocemos y declaramos a Dios, el Padre, a Jesucristo, el Hijo, y al Espíritu Santo, como nuestro Creador y el sustentador de todo el universo y la fuente de nuestros poderes y autoridades”.

Se conserva en la Constitución el artículo que consagra la libertad religiosa y de opinión, garantizando que la pluralidad de creencias siga siendo respetada en el marco jurídico del país.

La Iglesia Católica mantiene ante la novedad una actitud de cautela. Y según expresa el informe: “El reconocimiento de Dios en la Constitución es un paso importante, pero lo esencial será ver como esta proclamación se traduce en la vida concreta del país: en el respeto a la dignidad humana, en la justicia social, en la lucha contra la corrupción y en el servicio al bien común”.

Papúa-Nueva Guinea es un país de alrededor de diez millones de habitantes que ha decidido definirse como cristiano, en un mundo en el cual abundan las monarquías y repúblicas islámicas, sin que nadie tenga problemas. De sus habitantes, el 96% son cristianos, en su mayoría protestantes, un 64%. Los católicos son el 27% de la población.

Respecto a las preocupaciones de los obispos católicos respecto a la vida concreta del país, nos enteramos que desde el año 2011, todos los 26 de agosto se celebra el Día Nacional del Arrepentimiento y la Oración: que en el año 2013 se derogó la Ley de Brujería, buscando erradicar prácticas violentas basadas en supersticiones; que son Días festivos oficiales el Viernes y Sábado Santo, el Domingo de Resurrección, el lunes de Pascua y Navidad: que en las escuelas públicas se enseña Religión y que las clases son impartidas por los representantes de las diversas iglesias cristianas, pudiendo los padres eximir a sus hijos de asistir a ellas si lo desean; que destaca la colaboración entre las iglesias y el Estado en la administración del 60% de las escuelas, servicios de salud y demás obras sociales y que el gobierno paga las subvenciones. Todo un modelo para nuestra agnóstica y decadente Argentina, que oculta en su aparente neutralidad, el más crudo laicismo.  

Con legítimo orgullo como argentinos debemos señalar que desde el año 1997 se encuentra en ese país el Instituto del Verbo Encarnado en la Diócesis de Vanimo y nos complacemos en transcribir el informe del P. Emilio Rossi del tiempo fundacional: “La verdad es que la Misión en Papúa es una aventura, la diferencia de cultura es abismal, y a esto hay que sumarle el hecho de dormir en chozas de paja, atravesar ríos y montañas días y días, sufrir bastante el calor, y comer lo que se pueda, además de ser comidos por mosquitos y otros sinfín de insectos desconocidos. El fin de todo esto es llevar las almas a Dios y es esto lo que hace de la Misión algo extraordinario”.

Las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará llegaron el 24 de marzo de 2002 para sumarse a la Misión (Datos en Instituto del Verbo Encarnado, 25° Aniversario, 1984 -25 de marzo- 2009, p. 48). 

Hace poco, en el Instituto de Filosofía Práctica, asociación no confesional, recordamos los cien años de la encíclica “Quas Primas” del papa Pío XI, con una tertulia en la cual hablaron el Dr. José Luis Rinaldi y la Dra. Ximena Rocha  y por ahora, es el único acto celebrado en el ámbito de la C.A.B.A., Ciudad Apóstata de Buenos Aires, en la cual la instauración de la festividad de Cristo Rey no interesa ni al arzobispo ni a sus auxiliares, ni a las organizaciones católicas oficiales, que se mueven en forma muy cómoda en el ámbito del laicismo y de la apostasía.

El Dr. Rinaldi en su exposición manifestó que el documento  del 11 de diciembre de 1925, fue el primero de una serie de encíclicas importantes como la “Divini illus Magistri” acerca de la educación cristiana de la juventud, “Non abbiamo bisogno” en defensa de la acción católica contra el fascismo, “Acerba animi” contra la injusta situación de la Iglesia en Méjico, “Mit brennender sorge”, sobre la vía dolorosa de la Iglesia en Alemania y la “Divini Redemtoris”, sobre el comunismo ateo, recordando tiempos mejores, en los cuales ellas se estudiaban en la Universidad Católica.

Hoy, alguno de esos textos, en especial el último, molesta porque denuncia por anticipado la traición del Vaticano a los católicos chinos, la fundación de un increíble patronato donde la tiranía comunista participa en la designación de los obispos y la entrega de las ovejas al lobo, denunciada por el cardenal Zen, arzobispo emérito de Hong-Kong.

Hoy, gracias a nuestros hermanos protestantes, Papúa Nueva Guinea es oficialmente cristiana y los deseos de Pío XI cuando afirma “que la realeza de Cristo exige que todo el Estado se ajuste a los mandamientos divinos y a los principios cristianos en la labor legislativa, en la administración de justicia y en la formación de las almas juveniles en la sana doctrina y en la rectitud de las costumbres” (Quas Primas, 20), se concretan en Papúa Nueva Guinea.

Bernardino Montejano

Buenos Aires, marzo 29 de 2025   

(Foto:Di Roderick Eime, FLickr, CC BY-ND 2.0)                                         

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