Algunos hoy se preguntarán ¿Qué hace este Instituto de Filosofía abordando un tema
religioso relativo a ciertas bendiciones? ¿No es el INFIP una asociación civil distinta de
consorcios o asociaciones de carácter confesional y en algunos casos controlados por la
autoridad eclesiástica?
Esto es bueno para empezar. Los integrantes de este grupo infrapolítico fundado hace
casi medio siglo por el Dr. Guido Soaje Ramos a quien respetamos y a cuyas ideas intentamos
ser fieles. Casi la totalidad de sus miembros somos católicos, pero en el tratamiento filosófico
de la cuestión podríamos ser ortodoxos, protestantes, judíos y hasta solo hombres de buena
voluntad.
En la declaración vaticana del 18 de diciembre de 2023, no resulta claro el respeto al
orden natural que a partir de la distinción de los sexos muestra la inclinación a la unión sexual
ordenada a la procreación y a la educación de los hijos, en el contexto del matrimonio base de
la familia. Todo esto confirmado por la Revelación divina en las Sagradas Escrituras y por la
tradición de veinte siglos de vida de la Iglesia católica.
Esto agrega una confusión más dentro del mar de equívocos en el cual navegamos. Y
al respecto decía el P. Leonardo Castellani: “la confusión es peor que la mentira”; en la misma
sintonía Benedicto XVI se refiere a “este confuso período en el que todo tipo de desviación
herética parece agolparse a las puertas de la auténtica fe católica”.
Y como cada aclaración aumenta el confusionismo, lo más sano sería derogar el
documento y eso es lo que pedimos. Como dice el cardenal Robert Sarah: “no nos oponemos
al papa Francisco, pero nos oponemos firme y radicalmente a una herejía que socava
gravemente a la Iglesia porque es contraria a la fe y a la tradición católica”.
Este negro santo fue nombrado por Francisco para ocuparse de la liturgia, pero lo
rodeó de lo peor. Era una flor de fango. Pretendió dar vuelta los altares, porque la misa “cara
al pueblo” es tan absurdo como el piloto de una nave que, en lugar de mirar el mar y las
estrellas, mirara a los tripulantes y pasajeros, según la comparación de un teólogo protestante.
Sarah fracasó en el intento, pasó el tiempo y caducó su período. Desapareció la flor y quedó el
fango, responsable de todo el problema suscitado con la forma extraordinaria del rito romano,
que se pretende abolir.
Nuestra Iglesia hoy está dividida en dos grandes campos: por un lado se encuentran las
naciones en las cuales agoniza, como Alemania, ejemplo de una enorme simonía, Holanda,
Bélgica, Irlanda… otras donde se mantiene como Polonia, Hungría, Ucrania, Estados Unidos,
Inglaterra, en la última reforzada por los obispos y sacerdotes anglicanos recuperados gracias a
la visión de Benedicto XVI, … otras donde retrocede como Francia, pero en la cual surgen
importantes bolsones de resistencia, otras donde retrocede con menos resistencia, como
Argentina, Chile, Italia, España… por otro lado, se encuentran los lugares donde la Iglesia crece,
como en toda el África de color, debajo del Sahara, y en diversos países de Asia, como
Vietnam, Hong-Kong, Indonesia, la India. Allí se construyen iglesias, colegios, están repletos los
seminarios, se multiplican las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa.
Si en otros tiempos Holanda, Irlanda, Francia, España, fueron naciones misioneras, hoy
los misioneros y las misioneras salen de la India, de Indonesia, de Vietnam.

Esta división también se observa en las reacciones respecto al documento vaticano.
Alegría en algunas iglesias de Europa occidental, obediencia automática de jerarcas
promovidos, silencioso acatamiento en muchos.
En contra del documento toda el África, pero también episcopados de Europa Oriental:
Polonia, Hungría, Ucrania; los diez obispos del Oeste de Francia y muchos cardenales, obispos
y sacerdotes de todo el planeta. Todo esto puede verse actualizado en el blog The Wanderer al
cual remitimos.
Pero también los ortodoxos han rechazado el texto vaticano y así el metropolitano de la Iglesia
de Budapest señada que el miso “hace imposible todo acercamiento con la Iglesia de Roma”.
Inesperado final de años de esfuerzos ecuménicos.
Esta es la realidad, por sus frutos se conoce el árbol. Entonces es hora de corregir los
errores que llevan a la ruina y de estimular el sano crecimiento. Y para esto es necesario
eliminar equívocos y falsedades. Con Dios no se juega ni nadie se burla de Él. Tampoco sirven
para trabajar en la viña del Señor aquéllos que cuya meta es trepar y no servir, hacerse los
otarios, como tantos hoy.
En los últimos años muchas veces estuvimos solos en la defensa del orden natural y
cristiano Por eso, nos alegra hoy la compañía de la Corporación de Abogados Católicos San
Alfonso María de Ligorio.
Queremos concluir esta Declaración con un texto de la carta de San Ignacio de
Antioquía, obispo y mártir a los Efesios: “si los que perturban el orden material son reos de
muerte, ¿cuánto más los que corrompen con sus falsas enseñanzas la fe que proviene de Dios,
por la cual fue crucificado Jesucristo? Estos tales, manchados por su iniquidad, irán al fuego
inextinguible, como también los que les hacen caso”.

Buenos Aires, enero 10 de 2024

Bernardino Montejano, Presidente
Juan Antonio Vergara del Carril, Secretario

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