En su visita apostólica al Reino de España el 8 de junio de 2026, el papa León XIV pronunció un discurso en el Congreso de Diputados (Madrid). Se trató de un hecho histórico. Fue la ocasión para hablar de la Escuela de Salamanca de cual, en 2026, se cumple el V Centenario de su inicio dado que fray Francisco de Vitoria, O. P. comenzó a dictar clases de Teología en la cátedra de prima –la más famosa y notable– el 18 de octubre de 1526, memoria litúrgica de san Lucas evangelista. Quien relata, en detalle, la visita papal es José María Carrera Hurtado en Religión en Libertad.

A 500 años del inicio de la Escuela de Salamanca, más de una cosa podría llamar la atención en nuestros días. Durante cinco siglos han ocurrido tantas cosas en la historia de las ideas y en la vida social que podría pensarse que el patrimonio doctrinal salmantino ha quedado caduco. Sin embargo, hace falta detener la mirada para advertir que, cada día más, la Escuela encabezada por fray Francisco de Vitoria, O. P. responde, con la mejor calidad teórica, a los problemas actuales. ¿Por qué no pensar que, si hoy tenemos los problemas que padecemos, no es por habernos apartado de la cosmovisión católica de la vida de la cual la Escuela de Salamanca es una muy orgullosa representante?

A partir de una mirada histórica, lo primero que podría llamar la atención es la influencia que tuvieron los teólogos en la vida social en general y, en particular, en la política. En segundo lugar, podría llamar la atención también que, a su vez, los reyes les hicieran caso a los teólogos –es cierto que no siempre al pie de la letra–. En tercer lugar, podría llamar la atención la libertad de la que gozaban estos teólogos para llevar a cabo su labor académica y apostólica.

Estatua de Francisco de Vitoria en Salamanca

Tomemos, como ejemplo, a fray Francisco de Vitoria, O. P., el fundador de la Escuela de Salamanca. En cuanto a su influencia en la vida social en general y, en particular, la política es evidente la prueba de su incidencia. Con sus célebres relecciones De indis y De iure belli, Vitoria plantó bandera respecto de una concepción de la vida política conforme al derecho natural asumible por la Revelación divina y respecto de los títulos justos para declarar una guerra –en oposición a los títulos injustos–. Algunos autores otorgan una nota “revolucionaria” al pensamiento vitoriano sobre la materia. La consideración resulta riesgosa por la equivocidad de la idea de “revolución”. En todo caso, lo que hizo el fraile dominico español fue aplicar inteligentemente los principios y tesis centrales de santo Tomás de Aquino al momento histórico en el que vivía, el siglo XVI español en el que se avanzaba con la evangelización y conquista –con el correr de los años, se hablará de pacificación– de América.

En cuanto a la obligación en conciencia que tenían los reyes en relación a los juicios morales de los teólogos, lo primero que hay que decir es que los mismos reyes convocaban a los segundos. Y lo hicieron desde los comienzos de “la acción benéfica de España en Indias”, como supo escribir y justificar el p. Cayetano Bruno, sdb. El ejemplo más singular de esta realidad fue la conocida “duda indiana” que, para algunos historiadores, fue un signo de debilidad pero lo dicen sin tener en cuenta la delicadeza de la conciencia moral social católica. Vitoria, en este sentido, fue el pionero en plantear los títulos legítimos (justos) e ilegítimos (injustos) para la dominación de España en las Indias.

Por último, en ese entonces, no pareciera que haya habido otro lugar como España en el cual los teólogos haya gozado de tanta liberta de acción, incluso, poniendo en aprietos al César Carlos, amable rey y emperador que, no obstante alguna comprensible resistencia, en definitiva reconoció la noble tarea de esos frailes universitarios con sed de almas. Incluso un “indomable” religioso, con el respaldo del mismo rey Carlos, fue consagrad obispo. Su nombre, Bartolomé de las Casas, O. P.

La Escuela de Salamanca, por otra parte, por ser precisamente una Escuela, formuló grandes aportes tanto en materia dogmática como moral. Basta apuntar que, entre los teólogos más destacados del Concilio de Trento, figuraron maestros y discípulos de la universidad salmantina.

Destaquemos algunos aportes en materia moral que resultan actuales: 1° la juridicidad del derecho natural; 2° el origen, el alcance y los límites del poder político de acuerdo al derecho natural y divino; 3° la naturaleza de la potestad papal, también con sus alcances y sus límites; 4° el orden social según el derecho natural y cristiano; 5° la doctrina de la guerra justa.

Por último, una observación pertinente debido a que vivimos en una época de laicidad en todas sus especies. En la mente de estos teólogos, por motivos teóricos e históricos, seguía vigente la doctrina de la Civilización Cristiana o Cristiandad. Hacer una lectura de su patrimonio doctrinal en materia social convirtiéndola en una versión de “secularización more aristotélico” no tiene sentido. Estos teólogos, de acuerdo a la Tradición católica, afirman la debida unión entre la Iglesia y las sociedades políticas sin perder de vista la distinción entre las potestades civil y eclesiástica.

En la carta encíclica Studiorum ducem (29 de junio de 1923), el papa Pío XI exhortó: “¡Id a Tomás! Así, pues, del mismo modo que se les dijo a los egipcios cuando estaban grandemente necesitados: Id a José (Gn 41, 55), para obtener de él abundancia de trigo y poder alimentar sus cuerpos, del mismo modo hoy, a todos los hambrientos de verdad, Nos les decimos: Id a Tomás para que os de él, que tiene tanta abundancia, el pasto de la sana doctrina y el alimento de las almas para la vida sempiterna”. Pues bien, teniendo presente el carácter discipular de los miembros de la Escuela de Salamanca respecto del maestro santo Tomás de Aquino, bien podría decirse para la resolución acertada de los problemas sociales actuales y con la debida ponderación: “¡Id a la Escuela de Salamanca!”.

Germán Masserdotti

(Buenos Aires)

(Foto1:Estatua de Francisco de Vitoria en Salamanca, Por Molina, Luis de – Dominio público, wikicommons; Foto2: Scuola di Salamanca, Por Martín de Cervera, Dominio público, Wikicommons )

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